La polución proveniente del exterior
del edificio y el tráfico de personas
acumulan polvo y suciedades que
deben eliminarse periódicamente.
Escaleras, ascensores, ventanas,
pasamanos, recepción, buzones,
interfonos e, incluso, el cuarto de
contadores, deben limpiarse con la
frecuencia necesaria y los
productos adecuados.